La importancia de la relación familia – escoleta

La familia y la escuela tienen una gran importancia en la educación de los niños/as. La familia es el agente protagonista en el proceso educativo de las niños/as durante los primeros meses de vida; aunque más tarde se trasladan a la escoleta, lugar donde ponen en práctica todas las cualidades adquiridas ya que en este ámbito, las posibilidades de socialización se dan en mayor medida. Por este motivo, podemos resaltar que la familia y la escoleta son los dos grandes agentes socializadores responsables de la educación y el desarrollo de los niños/as. Por esto, es fundamental que las dos instituciones trabajen de manera coordinada para no limitar su desarrollo.

Por la importancia que tiene la relación familia – escoleta, encontramos muchos autores que dedican diferentes artículos y estudios relacionados con este tema, aunque a mi me gustaría destacar a Garcia – Bacete (2003) que resalta cuatro razones por las cuales familia y escoleta tienen que colaborar:

Nuestra visión en Koala

  • La implicación de las familias en el proceso de enseñanza y aprendizaje repercute en el rendimiento escoltar de los hijos/as.
  • Los límites de vivencias vividas en casa y en la escoleta no están claras.
  • Los estudios demuestran que las escoletas que tienen mejores resultados son las que dan un mayor apoyo a los padres y a sus hijos/as, propiciando así una mayor implicación de las familias en los centros.
  • Todos los cambios que se dan constantemente en la sociedad, provoca que las familias y las escoletas tengan cada vez menos recursos para llevar a cabo sus funciones educativas; por ello, es necesario el trabajo cooperativo entre las dos instituciones.

Por todos estos motivos, es imprescindible hacer conscientes a las familias y al profesorado de la importancia que tiene llevar a cabo un trabajo colaborativo. De esta manera, familia y escoleta tienen que establecer medios para que se pueda llevar a cabo: Los padres no sólo deben ir a una reunión y ya no volver a hablar con los educadores/as si no que tienen que hacer lo posible por involucrarse con la escoleta para poder trabajar con ella y la escoleta no sólo se tiene que centrar en la enseñanza de los alumnos si no que tiene que proponer actividades y encuentros con las familias para que sea cercana y accesible para los padres. Esto nos permitirá establecer una relación de confianza y seguridad con las familias, la cual será transmitida a los hijos/as.

Esta confianza y seguridad permitirá que los niños/as establezcan vínculos afectivos con los educadores/as, vínculos necesarios para un buen y equilibrado desarrollo emocional que les permitirá con su ayuda y acompañamiento, descubrir el mundo que los rodea.

Está claro que todavía nos faltan muchos pasos para poder hacer realidad este compromiso de colaboración y relación de las familias y escoletas pero cada vez no encontramos más cerca de lograrlo. Con toda la información proporcionada, queda latente que este trabajo cooperativo entre familia – escoleta es lo único que nos permitirá influir de manera positiva en el desarrollo de la personalidad de los niños/as, donde la responsabilidad y autonomía, sean los ejes de su manera de ser y comportarse.

Por Marta Gertrudis (Maestra Koala)

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